domingo, 18 de diciembre de 2016

Parece que no hemos avanzado nada desde el ya lejano siglo XVI

Una de las grandes sorpresas con respecto a la religión es que aunque pasen los años, los siglos o incluso los milenios miles de millones de piadosos ignorantes siguen utilizando los mismos gastados y erróneos argumentos, a pesar de que haya sido desacreditados hace décadas o incluso siglos.

Así, a día de hoy y en el más que avanzado y tecnológico siglo XXI (en donde todo el conocimiento humano está a tan sólo un par de clics de ratón y dos o tres entradas de la Wikipedia) millones de personas del mundo civilizado, que disponen de internet y hasta de iPhone 7, siguen usando los viejos, gastados y erróneos testimonios repetidos una y mil veces por los más ignorantes y crédulos humanos del Medievo o incluso de la Edad del Bronce.

Así, uno de los principales argumentos en defensa de la existencia del dios (o mejor dicho de la alucinación particular) de cada creyente es ese de 

“pero si en el accidente aéreo, terremoto, tsunami, erupción volcánica o cualquier otro desastre natural o artificial de los que asolan con recurrente cotidianeidad a la especie humana la divina providencia ha salvado a una, tres o varias docenas de personas, ¿cómo puedes dudar de la benevolencia divina?”

Y para desenmascarar (o más bien demoler) este tan simple como ignorante “argumento” no hace falta recurrir a la Mecánica Cuántica o a la neurociencia más avanzada, simplemente se puede recordar el ya que más que lejano siglo XVI, en donde el más que racional y célebre Francis Bacon escribió en uno de su muy interesantes libros la historia de un hombre que fue llevado a una iglesia, lugar en donde se exponía un cuadro que representaba a unos marínenos, que según la tradición, se habían salvado de un infausto naufragio tras haber hecho votos sagrados ante la deidad de turno. Los piadosos proselitistas religiosos le preguntaron al hombre si aquello no era la prueba evidente del poder del dios en cuestión y, casualidades de la vida, el protagonista de esta historia que debía ser un racionalista (y ateo para más inri) de tomo y lomo contestó lacónicamente:

“¿Dónde están pintados aquellos que se ahogaron después de los votos?”

Porque si algo ha contribuido como ninguna otra cosa al casi inimaginable poder de la ciencia no es el de encontrar correlaciones, sino el de tener en cuenta y ponderar los casos negativos además de los positivos.

P.D. 

La anécdota de Bacon ha sido extraída del más que interesante libro de Steven Pinker “Los ángeles que llevamos dentro”. 
 
Fuente: http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es

viernes, 9 de diciembre de 2016

Así será el futuro de la humanidad, según el MIT


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Aubrey de Grey durante su intervención en la conferencia El Futuro de la Gente.
En una entrevista publicada en 1935, el célebre inventor Nikola Tesla vaticinaba que en el siglo XXI, "los robots tomarán el lugar de la mano de obra esclava de las civilizaciones antiguas […] liberando a la humanidad para perseguir aspiraciones más elevadas”. Si bien Tesla realizó numerosas predicciones de este tipo, unas más acertadas que otras,- no cabe duda que la capacidad de visualizar el futuro y planificar nuestras acciones es una característica que nos define como especie, casi tanto como los pulgares oponibles o el lenguaje.
En todos los paneles predominó una visión optimista y tecnocrática en la que la medicina preventiva, la ingeniería genética y la tecnología de la información serían las grandes protagonistas y principales fuentes de progreso
Siguiendo este espíritu de predicción y planificación, el pasado sábado se celebraba la conferencia titulada The Future of People (el Futuro de la Gente) en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés), en Boston (EE UU). Durante casi doce horas de paneles y charlas, más de treinta científicos, ingenieros, inversores, periodistas, sociólogos y emprendedores analizaron las tendencias en sus respectivos campos para imaginar cómo será la humanidad del futuro.


Los distintos paneles se organizaron temáticamente para tratar el futuro del cuerpo y la mente humana, la sociedad y el trabajo. En todos ellos predominó una visión optimista y tecnocrática en la que la medicina preventiva, la ingeniería genética y la tecnología de la información serían las grandes protagonistas y principales fuentes de progreso.
Algunos de los ponentes destacaron por la audacia de sus predicciones. Aubrey de Grey, experto en medicina regenerativa, predijo que en el año 2050 la esperanza de vida se extenderá hasta los 150 años gracias a la medicina preventiva, a la que comparó con el mantenimiento intensivo de un coche clásico. Por su parte Jaron Lanier –a quien se le atribuye la invención y popularización del término realidad virtual- animó a perder el miedo a la inteligencia artificial aduciendo que esta se encuentra muy lejos de poder superar al intelecto humano. El bioquímico Kevin Esvelt aseguró que en poco tiempo la ingeniería genética permitirá erradicar enfermedades que afectan a millones de seres humanos, como la malaria, gracias a la modificación de las especies que las transmiten. Otras predicciones apuntaron a los avances en ingeniería genética para posibilitar la eliminación de enfermedades hereditarias y como elemento clave para la exploración espacial y la colonización de Marte.
El inventor del término "realidad virtual" anima a perder el miedo a la inteligencia artificial, porque se encuentra muy lejos de poder superar al intelecto humano
Sin embargo, tanto los moderadores de los debates como el propio público se mostraron mucho más escépticos y precavidos. Gracias a sus preguntas, tras cada sesión se estableció un debate mucho más anclado en la realidad en el que se abordaron cuestiones controvertidas como el acceso universal a los adelantos en salud y los beneficios de la tecnología, la preocupación por la pérdida de empleos debido a la automatización o los riesgos de la aparición de una nueva eugenesia que lleve en última instancia a violaciones de los derechos humanos.
Este tira y afloja entre el optimismo desbordante y el miedo a lo desconocido estuvo presente desde la charla de apertura por parte del escritor David Brin, quien atribuyó el auge del negacionismo científico entre los ciudadanos más conservadores a la falta de dialogo social. Según Brin, corresponde a los progresistas “dirigirse a sus conciudadanos y hablar amistosamente con ellos utilizando sus mismas referencias culturales para aliviar su miedo a la ciencia”.

Cerrando la brecha generacional

La conferencia fue organizada por estudiantes de la Sloan School of Management (la escuela de negocios de MIT), patrocinada por Openmind y dirigida por Lea Peersman Pujol, una estudiante española de MBA en dicha escuela. Según Peersman, su objetivo al idear este encuentro era dar voz a los jóvenes para que puedan participar y tomar un papel activo a la hora de definir su propio futuro.
Una parte importante del evento quedó en manos de los más jóvenes para que pudieran expresar sus preocupaciones y expectativas
Por este motivo, una parte importante del evento quedó en manos de los más jóvenes para que pudieran expresar sus preocupaciones y expectativas. Un ejemplo fue el denominado Fastforward Challenge, un ejercicio de imaginación en el que se invitó a los participantes a visualizar su vida en cuestión de salud, trabajo, movilidad y energía en el año 2050.
Para cerrar el evento se cedió el escenario a una decena de emprendedores y jóvenes profesionales menores de 35 años quienes presentaron sus proyectos y start-ups en áreas tan diversas como las energías renovables, bioingeniería y el arte. Estos pioneros pusieron de manifiesto durante su intervención que la edad no es una limitación cuando se cuenta con talento y ganas de trabajar en un entorno capaz de estimular el emprendimiento.
Fuente; elpais.com

jueves, 8 de diciembre de 2016

¡Demostrado! En España vivimos en la Edad Media

No deberíamos dejarnos engañar por la supuesta modernidad de vivir en un mundo repleto de adelantos tecnológicos y avances científicos, puesto que en España al menos poco o nada ha cambiado desde la más que oscura Edad Media.

Porque sólo así se puede entender que en pleno siglo XXI un individuo cuyo único mérito ha sido el ser miembro de esa larga y tan peculiar dinastía de borbones, la mayoría de cuyos integrantes ha demostrado hasta la saciedad ser bastante cortos de mente (cuando no directamente débiles mentales) se permita acudir al conclave de los obispos españoles, esos mismos curiosos personajes que se visten diariamente como si acudieran a la fiesta del orgullo gay, y que dicen hablar con la paloma fornicadora, extraño engendro a la vez padre y hermana de un judío milagrero que estaba más loco que cuerdo (y que en una sociedad mínimamente avanzada hubiera sido carne de psiquiatra). 

Y lo peor de todo es que nuestra testa coronada afirme sin pudor, rubor o vergüenza y sin ni siquiera el mínimo atisbo de sorna o risa que

“En este inicio del tiempo litúrgico del Adviento, permítanme que les invite a una buena preparación para la llegada de la Navidad”

Y por supuesto que nuestro soberano medieval no se refiere a que quizás debamos ir ensanchando nuestros pantalones en vista a las pantagruélicas comidas, cenas y demás saros navideños que con toda seguridad ensancharán nuestras cinturas y pondrán a prueba nuestros hígados por el más que excesivo consumo de bebidas alcohólicas tan habitual en estas fechas, sino que habla de ese tiempo de Adviento en donde los (más que escasos) fieles cristianos verdaderos que quedan (más o menos un número similar al de osos pandas existentes en China) dedica su tiempo a la oración y a la introspección en espera vigilante de la llegada de ese supuesto mesías al que luego durante el resto del año no hacen ni maldito caso.

Y encima nuestro más que papanatas rey católico se permite la indecencia de agradecer a la iglesia

“el impacto de su actividad caritativa y social”

cuando por todos es conocido que de los más de 10.000 millones de euros que el estado español regala del dinero de todos los contribuyentes a esa más que archimillonaria secta únicamente una ínfima parte se dedica a labores sociales.

Quizás nuestro piadoso soberano debería pensar (si es que la mezcla consanguínea de enlaces entre primos que lleva ocurriendo en su familia desde hace siglos y la estulticia católica se lo permitieran) si no sería más efectivo y rentable dedicar esos mismos 10.000 millones de euros a justicia social contratando directamente por parte del propio estado a asistentes sociales, enfermeros, creando comedores públicos o dando ayudas económicas a las familias necesitadas para que los más desfavorecidos tuvieran cubiertas sus necesidades básicas sin tener que arrodillarse ante esos cristos sanguinolentos que presiden esas miles de iglesias llenas a rebosar de oro, joyas y sedas y que nos mantienen en la más oscura Edad Media intelectual.

Fuente:  http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/

domingo, 6 de noviembre de 2016

Dos billones de galaxias

El campo ultraprofundo observado por el telescopio Hubble NASA/ESA/HST
El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.
Analizando observaciones, los astrónomos han confirmado las ideas teóricas de que el universo primitivo debió contener muchas más galaxias por unidad de volumen que las que contiene hoy. Aunque el universo observable contiene unos 100.000 millones de galaxias, el número total de galaxias creadas tras el Big Bang debió alcanzar los dos billones.


Galaxias enanas y muy numerosas
 ¿Cuántas galaxias contiene el universo? Con los telescopios actuales y mediante imágenes muy profundas podemos llegar a observar en torno a 10.000 millones de galaxias, pero se estima que el universo observable debe contener un número 10 veces mayor. Además, desde un punto de vista teórico, también sabemos que el universo primitivo debió contener muchísimas más galaxias que las que hoy pueden llegar a observarse.
Después del Big Bang, las primeras galaxias debieron ser mucho más pequeñas y numerosas que las que observamos hoy en las proximidades de la Vía Láctea. Durante la evolución del universo, a lo largo de 13.800 millones de años, aquellas pequeñas galaxias fueron fusionándose entre sí para formar otras mayores y más masivas como, por ejemplo, nuestra Vía Láctea. Algunas galaxias enanas primitivas quedaron intactas y siguen participando aún en la expansión del universo. Ocasionalmente, alguna de éstas es engullida por otra galaxia mayor, pero este 'canibalismo' galáctico sucede hoy mucho más esporádicamente de lo que fue en la evolución temprana del universo.
Para verificar la validez de estas ideas teóricas, los astrónomos deben observar galaxias más y más lejanas. En efecto, debido a la velocidad limitada de la luz, las galaxias remotas son observadas hoy desde la Tierra tal y como eran en el pasado, pues la luz que llega ahora a nuestros telescopios fue emitida, en algunos casos, hace miles de millones de años. Pero esas galaxias tan remotas son extremadamente débiles y su observación necesita de telescopios tan grandes como sea posible.
Excavación arqueológica extragaláctica
Christopher Conselice lleva unos veinte años en la Universidad de Nottingham tratando de estimar la densidad de galaxias por unidad de volumen a distancias progresivamente mayores desde la Tierra. Además, la Royal Astronomical Society concedió una beca al entonces estudiante universitario Aaron Wilkinson para que realizase un censo de galaxias incluyendo las más remotas de las observadas. El trabajo de Wilkinson, que está ahora trabajando en su tesis doctoral, también en la Universidad de Nottingham, ha sido puesto en común recientemente con los estudios de Conselice. Ellos dos, junto con otros astrónomos, han trabajado con las imágenes ultraprofundas obtenidas por el telescopio espacial Hubble que son las imágenes más profundas obtenidas en la historia de la astronomía.
En estas imágenes ultraprofundas, los investigadores han ido separando las galaxias por intervalos de distancia (o en términos astronómicos, por intervalos del 'desplazamiento hacia el rojo') hasta lograr construir una especie de mapa en 3 dimensiones. Como si se tratase de una excavación arqueológica, han ido descubriendo las capas más y más antiguas de galaxias, hasta aproximarse lo más posible al Big Bang.
Contando el número de galaxias por unidad de volumen a cada distancia, Conselice y colaboradores confirman que hay más galaxias según nos remontamos más atrás en el tiempo. Y, todavía más, estiman que cuando el Universo tenía tan sólo unos pocos millones de años de edad contenía diez veces más galaxias -en un volumen dado del espacio-que las que contiene un volumen igual en la actualidad. La mayoría de estas galaxias eran pequeñas y poco masivas, quizás similares a algunas de las galaxias satélites que se encuentran hoy en torno a la Vía Láctea.
En concreto se estima que el universo contenía unos 2 billones de galaxias poco después del Big Bang. De todas éstas, tal y como hemos señalado, tan sólo unos 10.000 millones son observables en nuestros días pues, debido a las enormes distancias, la inmensa mayoría de las galaxias antiguas aparecen como astros debilísimos que no pueden ser captados por los telescopios actuales.
Así pues, el 99 % de las galaxias no son observables hoy por hoy. Nuevos telescopios más potentes actualmente en construcción, como el nuevo telescopio espacial JWST -el sucesor del Hubble que deberá ser puesto en órbita en el año 2018- y el Telescopio Europeo Extremadamente Grande E-ELT -que se encuentra en construcción en el desierto de Atacama en Chile- nos permitirán el estudio de astros muchísimo más débiles. Quién sabe cuántos secretos nos desvelarán entonces esas galaxias remotísimas y completamente desconocidas.
También interesante
  • Estas observaciones y muchas otras parecen apoyar cada vez mejor las ideas predichas por el modelo global actual de la cosmología, que es conocido en la jerga astronómica como 'Lambda-CDM'. Este modelo, que considera tanto materia corriente como materia oscura, parte de un Big Bang simple, generado de acuerdo con la teoría de la inflación, para luego dejar que la expansión proceda de acuerdo con las leyes de la gravitación general de Einstein.
  • La expansión del universo, mediante la dilatación del espacio, hace que la longitud de onda de una galaxia se haga más larga antes de alcanzarnos. En otras palabras, por efecto de la expansión, las ondas visibles emitidas por una galaxia nos llegan desplazadas hacia el color rojo. Así pues, el 'desplazamiento hacia el rojo' expresa la velocidad con la que una galaxia se aleja de nosotros debido a la expansión del universo, velocidad que es directamente proporcional a su distancia.
  • El artículo de Conselice y colaboradores se ha publicado en el último número de la revista estadounidense The Astrophysical Journal. El manuscrito puede consultarse aquí.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Dios como siempre, preocupándose por tonterías



Hay una máxima casi grabada en piedra cuando se trata de los deseos del famoso Dios cristiano: siempre se preocupa por las cosas más nimias mientras se olvida de los grandes problemas.

Así mientras millones de personas en el mundo se mueren de hambre, mientras cientos de miles de niños sufren terribles cánceres, el siempre caprichoso dios de la Biblia dedica sus esfuerzos y sus milagros a curar las hemorroides de una monja, a ayudar a aprobar las matemáticas al más zoquete de todos los cristianos o a cualquier otra intrascendencia.

Y así acaba de demostrarlo últimamente con el más que sanguinario recién nombrado presidente de Filipinas, un hombre que ha declarado que le gustaría matar a tres millones de drogadictos para terminar con el problema de las drogas en el archipiélago filipino ¿Y que hace ese todopoderoso y omnisciente dios? pues se le aparece al susodicho en pleno vuelo, pero no se crean que para recriminarle sus intenciones más que genocidas sino para ¡agárrense a sus asientos! indicarle que tiene que dejar de soltar palabrotas e insultos en sus discursos porque si no estrellaría el avión presidencial. ¡Como se puede observar todo un ejemplo de prioridades!

Así que nuestro piadoso presidente criminal ha declarado que ha comprendido la divina voluntad y ha prometido a su dios que no volverá a insultar a nadie pero eso sí, que quede bien claro que como no ha recibido reprimenda celestial alguna sobre los yonquis seguirá ordenando a la policía que los extermine (porque ya van unos 4.000 de ellos muertos desde su reciente toma de posesión), ya que parece que el siempre irascible Jehová está en contra de la legalización de las drogas.

Hay una máxima casi grabada en piedra cuando se trata de los deseos del famoso Dios cristiano: siempre se preocupa por las cosas más nimias mientras se olvida de los grandes problemas.

Así mientras millones de personas en el mundo se mueren de hambre, mientras cientos de miles de niños sufren terribles cánceres, el siempre caprichoso dios de la Biblia dedica sus esfuerzos y sus milagros a curar las hemorroides de una monja, a ayudar a aprobar las matemáticas al más zoquete de todos los cristianos o a cualquier otra intrascendencia.

Y así acaba de demostrarlo últimamente con el más que sanguinario recién nombrado presidente de Filipinas, un hombre que ha declarado que le gustaría matar a tres millones de drogadictos para terminar con el problema de las drogas en el archipiélago filipino ¿Y que hace ese todopoderoso y omnisciente dios? pues se le aparece al susodicho en pleno vuelo, pero no se crean que para recriminarle sus intenciones más que genocidas sino para ¡agárrense a sus asientos! indicarle que tiene que dejar de soltar palabrotas e insultos en sus discursos porque si no estrellaría el avión presidencial. ¡Como se puede observar todo un ejemplo de prioridades!

Así que nuestro piadoso presidente criminal ha declarado que ha comprendido la divina voluntad y ha prometido a su dios que no volverá a insultar a nadie pero eso sí, que quede bien claro que como no ha recibido reprimenda celestial alguna sobre los yonquis seguirá ordenando a la policía que los extermine (porque ya van unos 4.000 de ellos muertos desde su reciente toma de posesión), ya que parece que el siempre irascible Jehová está en contra de la legalización de las drogas.

domingo, 30 de octubre de 2016

Esta sí que es una verdadera Última Cena de categoría, eso sí blasfema

Los creyentes suponen que todos los ciudadanos debemos guardar el más sumiso respeto a sus por otra parte más que risibles creencias, pero quizás deberían crecer intelectualmente un poco y abandonar esa siempre tan infantil postura de que ellos son el centro del universo.


Y la prueba es que dentro de su más absoluta egolatría no pueden entender que el resto de los humanos no estamos obligados a rendir dócil sometimiento ante ninguna de sus manifestaciones. Porque el que miles de católicos se hayan ofendido por esta fotografía de un concurso de belleza brasileño en donde las aspirantes remedan el famoso cuadro del gran Leonardo Da Vinci



únicamente prueba que los creyentes tienen tanta susceptibilidad como poco raciocinio, porque eso de creer que el nazareno milagrero murió y resucitó al tercer día, subiendo en cuerpo y alma al cielo de la zarza ardiente sólo es posible de digerir por los más que idiotizados miembros del nunca mejor dicho rebaño cristiano.

En resumen, como muy acertadamente ya dijo el sabio: si no quieres que me ría de tus creencias, no tengas creencias tan divertidas.

Finalmente, yo por mi parte me quedo con la versión moderna, porque la antigua por mucho arte que contenga está manchada con la sangre de los millones y millones de muertos que las más que desatinadas ideas del judío alucinado han producido a lo largo de la ya más que mortífera cristiandad.  

http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/

domingo, 23 de octubre de 2016

Las ventajas de tener muchos dioses


Mosaico romano en el Museo del Bardo (Túnez).
Resulta raro hojear un libro de un filósofo contemporáneo sin toparse con una cita de Platón, al tiempo que cualquier ensayo, de divulgación incluso, dedicado a la democracia —tema crucial en los últimos años— se inspira a menudo en los textos que describen el sistema de gobierno ateniense. Decimos esto para apoyar una tesis, evidente por lo demás: la cultura antigua no se limita a proporcionar material de trabajo para los estudiosos profesionales del mundo clásico, sino que sigue siendo fuente de inspiración para la producción cultural contemporánea. Este razonamiento, como es lógico, se aplica también a la literatura, al arte, al teatro: pocas piezas son tan representadas hoy día como el Edipo rey de Sófocles, y los modernos montajes de tragedias griegas constituyen muy a menudo auténticas reescrituras. En conclusión, podemos decir que la producción cultural griega y romana sigue proporcionando alimento para la de hoy. Pero ¿y la religión? ¿Tiene hoy también la religión de los antiguos esa misma capacidad y desempeña el mismo papel?
La pregunta podría parecer extraña porque, al menos en la percepción común, no se concibe la religión como una forma de producción cultural semejante al teatro o al arte. La religión da siempre la impresión de ser “algo más”. En realidad, deberíamos saber que no es así, pues de lo contrario no habría tantas y tan diferentes religiones en el planeta, del mismo modo que hay en él muchas y muy diferentes culturas. Que la religión es un producto cultural, en cualquier caso, es taxativamente cierto para las civilizaciones antiguas, en las que las estatuas (las que hoy admiramos en los museos) se destinaban a menudo a proporcionar imágenes para el culto; mientras que en el centro de la orquesta, cuando se representaba una tragedia, había un altar de Dionisio. No cabe duda, en definitiva, de que en el mundo antiguo la religión constituía una producción cultural a todos los efectos, mejor dicho, una encrucijada en la que se entretejían múltiples formas. Pero entonces, ¿por qué la antigua religión sigue encerrada en los departamentos universitarios y no parece interactuar con la cultura contemporánea al mismo nivel que el teatro o la filosofía?
Con la aparición del cristianismo comenzaron los conflictos religiosos
La respuesta es obvia. Porque desde sus inicios el cristianismo fue construyéndose contra las religiones clásicas, relegándolas al territorio de la falsedad y el error. Y el cristianismo no sólo sigue estando muy vivo, a diferencia de las religiones antiguas, sino que se ha ganado el papel de religión dominante en muchos lugares del mundo y, sobre todo, ha modelado también con su horma buena parte de la percepción cultural de quienes han dejado de ser cristianos o no lo han sido nunca pero forman parte de una civilización poscristiana. De esta manera se ha eclipsado el hecho de que la religión antigua no es simplemente un batiburrillo de mentiras, como pretendían los padres de la Iglesia, o un fascinante repertorio de relatos “mitológicos” como mucho, sino otra religión o, mejor dicho, una religión, en la misma medida en la que lo son el cristianismo, el sintoísmo o el islam. Una religión de la que podemos seguir extrayendo aspectos de reflexión —al igual que pueden extraerse de otras creaciones del mundo clásico, como la filosofía o el arte— y, señaladamente, reflexiones que pueden ayudarnos a hacer frente a algunos de los graves problemas del mundo contemporáneo: sacándonos de los “cauces mentales” a los que 2.000 años de monoteísmo nos han acostumbrado, consciente o inconscientemente.
Ciudad romana de Duga, en Túnez.
El meollo de la cuestión estriba en lo siguiente: las antiguas religiones no conocieron el rasgo dominante de las religiones monoteístas, es decir, la idea de que no sólo hay una única deidad, sino que esta es la “verdadera”. Las religiones monoteístas han identificado hasta tal extremo esas tres nociones (deidad, unicidad, verdad) que resulta casi imposible concebir una sin las otras: un “dios”, si es tal, sólo puede ser “único” y “verdadero”. En las religiones antiguas no sólo las deidades eran muchas, sino que no se excluían mutuamente, no había divinidades “verdaderas” y divinidades “falsas”; ni tampoco se excluían entre sí deidades de diferentes culturas y religiones. Un romano no consideraba falsos a los dioses de los griegos o de los germanos; todo lo contrario, los consideraba “verdaderos” al mismo nivel que los suyos.
Los griegos y los romanos asumían dioses de otras culturas como propios 
Esta actitud conllevaba dos consecuencias importantes: la primera era que los dioses de los otros podían ser asimilados a todos los efectos como propios, como ocurrió, por ejemplo, en Roma con la Magna Mater, procedente de Asia Menor; la segunda era que divinidades propias y divinidades ajenas podían incluso llegar a identificarse entre sí, como el Zeus griego identificado con el Júpiter romano, el Vertumnus romano identificado con el germánico Pisintus, y así sucesivamente. Como podemos apreciar, esta actitud de extrema apertura en relación con los dioses ajenos es exactamente lo contrario de cuanto ocurre en los sistemas monoteístas, en los que es imposible, por definición, aceptar dentro del propio panteón una deidad ajena o identificar el propio dios con el venerado por otros. La Iglesia no admitiría de ningún modo la posibilidad de venerar a Shiva además de a Jesús, o, peor aún, de identificar ambos dioses entre sí.
La consecuencia más importante, sin embargo, que la forma politeísta de concebir lo divino ha tenido en la vida de los hombres es la siguiente: la Antigüedad nunca experimentó un conflicto religioso. En otras palabras, a pesar de que los griegos y los romanos pudieran ensangrentarse en todo tipo de guerras y conflictos, nunca mataron o torturaron para afirmar la supremacía o la verdad de sus dioses sobre los de los demás. Como se ha producido, por el contrario, de forma sistemática y dolorosa a lo largo de los siglos en las culturas monoteístas; y como todavía sigue sucediendo hoy, por desgracia, con hombres que matan a otros hombres en nombre de su propio dios. Esa es la lección más valiosa que podemos extraer de las religiones antiguas.
 
Fuente: www.elpais.es
Maurizio Bettini es profesor de clásicas en la Universidad de Siena. Acaba de publicar Elogio del politeísmo (Alianza Editorial). Traducción de Carlos Gumpert.